Últimamente cuando me pongo a escribir observo que utilizo mucho la palabra “supongo”. Según Google su definición es identificar una cosa como cierta a partir de unos indicios. Y es que resulta que supongo mucho al pensar, pues creo que todo va a tener una serie de visiones distintas a las que yo veo, las que admito y las que considero. En mí, todo gira en torno a mi realidad y no la de otras personas, por eso nada me parece absoluto. No hay una visión correcta o incorrecta, buena o mala, simplemente hay visiones. Al final todo se resume en una suposición, una creencia o simplemente una opinión. Una opinión tan válida e inútil como son el resto de las opiniones.
Supongo
que no vienen tiempos fáciles, tanto para mi como para ti. Para mi comienza
junio, mes de exámenes, con ese miedo y presión a tener que aprobar para
terminar de una vez la carrera. Después de junio me viene un veranito simpático
en el que tendré que terminar el trabajo de fin de grado y sacarme el título de
inglés. En mi cabeza es un si o sí. Es decir, no hay otra opción, hay que
hacerlo y punto. El “si sale mal…” no lo contemplo. Si sale mal ya lo
solucionará el Enrique del futuro. Pero el Enrique del presente tiene claras
las ideas por una vez en su vida.
Supongo
que estamos pasando por adversidades, momentos en los que toca remar, suben los
precios y te bombardean de manera intensiva con noticias negativas. No hay
tiempo para descansar. El ser humano está sometido a muchos factores, pero
siempre está activo, siempre vuelve a ser lunes. Es algo que llevamos con
nosotros. Estamos acostumbrados a las decepciones, las derrotas y las pérdidas.
Además, es una costumbre que conforme pasa el tiempo se vuelve rutina. Es
difícil, muy difícil hallar eso que los filósofos dicen que es la felicidad.
Supongo que no existe un pleno estado constante de felicidad. Supongo que la
felicidad son momentos que van cruzándose en tu vida como el que mira un cielo
estrellado y de vez en cuando ve pasar estrellas fugaces. Supongo que la vida
no es un juego fácil.
Sin
embargo, aunque la esperanza sea un arma de doble filo, esas estrellas fugaces
que vamos viendo pasar por nuestra vida, son las cosas que nos alimentan. Nos
proporcionan endorfina, dopamina, oxitocina y serotonina, unos nutrientes muy
útiles que nos permiten seguir.
No
todo van a ser cosas bonitas y emocionantes cuando escribo. Siempre me da
respeto subir algo más triste, pues me gusta que la gente me vea como un chico
simpático, gracioso y alegre. Pero supongo que de vez en cuando mola eso de
mostrar tu estado de ánimo real. Si, soy fuerte y valiente, no me va a tumbar
un examen, ni una carrera, ni un casi algo. Pero si se está triste, supongo,
que tampoco está mal decirlo. Supongo que no es malo enseñar los ojos de Venus, desnudarte, ya no
frente a un folio, eso es muy fácil, lo complicado es publicarlo y que pueda
leerlo todo el mundo. Supongo que es el día de hoy, que hace mucho calor y que
al haber dormido poco he tenido más tiempo para pensar. Supongo que hay días
que tener mucho tiempo para pensar y para hablar contigo mismo no es positivo.
Hay veces que lo suyo sería tener las neuronas suficientes para no mearte encima
y ya. Pero bueno, nada que no se solucione con una hamburguesa y una cerveza.
Enrique Pérez Gutiérrez

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