miércoles, 21 de noviembre de 2018

"Ten cuidado por dónde caminas"


Hoy al salir de la facultad he decidido no tomar el camino de siempre, desviarme, coger el camino largo, el iluminado, un camino que me obliga a mirar a los lados, fijarme en los detalles de la ciudad y me evade de la rutina. Hoy he decidido ver Sevilla en la noche de un miércoles con los auriculares al máximo volumen.

¡Qué bonita la ciudad! Sus calles céntricas peatonales, la catedral gótica, el ayuntamiento, la Avenida de la Constitución, la plaza de la Encarnación, la facultad de Bellas Artes, la iluminación de las fachadas antiguas en contraste con las modernas, la tranquilidad de sus calles, el cielo sucio con un color carmesí oscuro que esconde las estrellas y refleja una luna pálida y débil. Conforme me acerco a mi casa, la ciudad cambia, los edificios se vuelven menos monumentales, las fachadas sin pintar y simples miran a través de unas ventanas tristes las ventanas de la calle paralela y empiezas a sentir la paz del barrio.

A la par que camino voy pensando en la universidad, no me siento agobiado, estoy feliz con la elección que hice hace tres años, puede que esté engañándome a mí mismo, pero por ahora, aunque no todo esté saliendo como debe salir, va saliendo. Me he acordado mucho de mis abuelos, de mi hermana, de mis padres y de mi amigo Carlos. Mirando las tiendas he pensado en cuál podría ser el regalo de mi amigo invisible y en qué hacer con mis escasos ahorros estas navidades. He pensado en mis amigos y en la suerte que tengo con ellos. Me he preocupado por el futuro con ellos y debo ser un inmaduro por pensar esto, pero por ahora son uno de mis apoyos más importantes, los necesito y no me quiero imaginar no estar juntos. No es un futuro lejano, muchos de ellos son muy buenos estudiantes y terminan la carrera este año, tendrán que hacer prácticas fuera de Sevilla, se irán de Erasmus e incluso con mucha suerte se pondrán a trabajar. Al menos tengo el consuelo de que otros son más vagos y están estancados en la rutina de la ciudad junto a mí. 

Así llego a mi casa y acabo por preguntarme de quién estoy más enamorado, si de las luces de la ciudad o de con quién estoy bajo esas luces.




















Enrique Pérez Gutiérrez

lunes, 28 de mayo de 2018

Ni buenos ni malos



En múltiples ocasiones el ser humano muestra su capacidad para hacer el mal como en las guerras, las torturas, el machismo, los desahucios, las palizas, la pobreza, la envidia, la avaricia, las peleas cotidianas, las mentiras, dañar sentimentalmente a otras personas, una infinidad de actitudes negativas que no controlamos desde que existimos, unos lobos solitarios que tan solo buscan su propio beneficio. Incluso en los buenos actos se oculta un interés.

El pasado 5 de mayo de este año 2018 fui a Madrid con mi familia a ver el musical del Rey León. Esta obra es un ejemplo de la infinita capacidad que tiene el humano de crear cosas increíbles y sorprender al mundo de todo corazón. 

Las voces, los disfraces, los bailes, los colores, los ritmos, la banda sonora, los aplausos del público, la agitación del corazón veinte veces más acelerada de lo normal porque no sabes a dónde mirar, a qué sonido prestarle más atención y si guardar las lágrimas o soltarlas de la emoción.

Una experiencia increíble y que hace ver que las personas aun teniendo una parte inhumana también tienen una parte humana.

Lo mismo pasa cuando ves por primera vez un monumento, una escultura, un cuadro, escuchas música, bailas, cuentan un chiste que te hace reír, una caricia, un beso, un abrazo, una broma de buen gusto, un paseo de noche, un buen desayuno por la mañana…

Las emociones positivas son los actos buenos que tenemos y solo nosotros podremos hacer que prevalezcan a lo largo de la historia por delante de las negativas.






Enrique Pérez Gutiérrez

jueves, 8 de marzo de 2018

No voy a hablar de Feminismo



Hay cuerpos transparentes y opacos. A lo largo de la historia la mujer ha sido transparente y el hombre un cuerpo opaco, por eso el patriarcado solo ha querido ver los opacos, aunque estuvieran detrás del transparente.

Esos cuerpos transparentes son las primeras mujeres que dominaron Egipto como Nefertiti y Hatshepsut. La princesa de Tiro, quién fundó la ciudad de Cartago; ciudad que desarrolló un gran Estado republicano y que puso en jaque a la gran Roma durante las Guerras Púnicas. Figuras como la matemática y astrónoma Hipatia de Alejandría, lapidada y símbolo de la mujer científica y de la libertad de pensamiento, a la que se le dedicó en 2009 la película Ágora. La gran Juana de Arco, la figura más importante la Guerra de los Cien Años que contribuyó a la expulsión de los ingleses en Francia y cuyos días terminaron en una hoguera. Marie Sklodowska, que tomó el apellido de su marido Pierre Curie, mujer que se dedicó al estudio de los elementos radioactivos y la primera mujer en ser catedrática de la Universidad de París. Frida Khalo, pintora de autorretratos de tinte surrealista. Teresa de Calcuta, que fundó “La congregación de Misioneras” con el fin de ayudar a los pobres. Carmen Martín Gaite, que recibió el primer premio de Príncipe de Asturias y el Nadal.  Las mujeres que durante la Primera Guerra mundial comenzaron a trabajar en las fábricas armamentísticas. Las mujeres que en el Rectorado de Sevilla hacían cigarrillos a mano. Mi hermana, mi madre, mis abuelas, mis amigas, mis tías, mis primas, mis profesoras, la mujer que me encarga los libros en la biblioteca, la camarera del bar donde a veces desayuno con Molina, Katy la limpiadora….

Porque figuras como Ianna, la Virgen María, Afrodita, Venus, Gea, las Valkirias, las sirenas, Dafne, las Driadas, las Amazonas, las Ninfas, las Sílfides, las Arpías, las Centáurides, las Brujas, las Nereidas, han estado en nuestra literatura, en nuestra poesía, en nuestros cantares, en el cine, en el teatro, en los cuadros, en las esculturas, en la fotografía, en los anuncios, en los mosaicos, en los ventanales de las iglesias, en las festividades, en los días del año y en cualquier acción del ser humano.

Por todas las mujeres que existen y que existieron, hoy más que nunca se lucha por vuestros derechos para que las que existan en un futuro, no necesiten celebrar el día de la mujer trabajadora.





Pérez Gutiérrez, Enrique




Solo es domingo

Hoy siento que es una noche un poco más especial. En realidad, es una noche más del año, pero te hace ser más reflexivo de lo normal. Cumplo...