domingo, 20 de abril de 2025

Solo es domingo

Hoy siento que es una noche un poco más especial. En realidad, es una noche más del año, pero te hace ser más reflexivo de lo normal. Cumplo un año más y no puedo evitar mirar hacia atrás, y más estos días que ha dado la casualidad de que he hablado de cosas del pasado.

Y joder, parece que no, pero ¡cómo cambian las cosas! ¡Cómo cambiamos nosotros! Nuestro círculo interno, nuestros gustos, nuestras conversaciones, nuestras prioridades, nuestros miedos, nuestra forma de querer… todo. Todo cambia en un simple año. En menos incluso, pues no piensas que seas la misma persona en verano que en la siguiente primavera. Dentro de ese cambio, quizás lo que se mantiene es la esencia. Esa esencia que rodea a cada persona en cómo es. En cómo lucha por las cosas. Esa esencia que muestra la belleza y la disparidad de personalidades que tiene el ser humano, que nos hace ser únicos. Y aunque a veces cuesta reconocerse, hay algo reconfortante en saber que seguimos aquí.

Supongo que crecer también es entender que cambiar no significa perderse, sino encontrarse de nuevo, desde otra perspectiva, con nuevas herramientas y con nuevas cicatrices que antes fueron heridas.

Y esas cicatrices, lejos de afear, cuentan historias. Historias de caídas, de decisiones difíciles, de silencios que pesaban, de palabras que no supimos decir o que dijimos tarde. Pero también hablan de valentía, de amor, de resistencia, de empezar de cero sin tener ni putísima idea de cómo hacerlo.

Y es curioso cómo aprendemos a aceptar a regañadientes esas cagadas que constantemente hemos querido esconder. Cómo aprendemos a perdonarnos, a abrazar nuestras contradicciones sin exigirnos ser perfectos todo el rato. A entender que a veces no saber qué estás haciendo también es parte del camino.

Y ahí, en medio del caos, uno empieza a comprender que, para qué vamos a maltratarnos entre nosotros mismos. Si al final, vivir es eso: seguir adelante con lo que sí es, hacer las paces con lo que no fue e improvisar con lo que tenemos. Y aunque a veces el vértigo apriete y parezca que vamos a tropezar de nuevo, caerse siempre va a ser la acción que viene antes de levantarse.

A veces, con una sonrisa. A veces, con lágrimas. Pero siempre con la certeza de que cada paso, por incierto que sea, produce un cambio en nosotros. Porque no es cuestión de llegar a ningún sitio, es simplemente aprender a habitar quienes somos en cada etapa. Y hoy, pues me celebro. Con todo lo bueno y todo lo jodido. Porque sigo aquí. Porque sigo siendo. Porque sigo intentando. Y eso, ya es motivo suficiente.




Solo es domingo

Hoy siento que es una noche un poco más especial. En realidad, es una noche más del año, pero te hace ser más reflexivo de lo normal. Cumplo...