Muchos historiadores ilustrados
han visto la expresión de una época oscurantista en el arte gótico. Sin embargo,
el gótico es un estilo artístico donde la escolástica de Santo Tomas de Aquino
establece la luz como principio de belleza. Será el primer estilo desde la
antigüedad romana donde se vuelve a dar el perfeccionamiento técnico y el
componente civil será cada vez más importante. Interesa la perspectiva, la
expresión, el rostro, la fisionomía y sobre todo la luz. No se puede entender
el gótico sin entender la luz.
La pregunta es, ¿entendemos el
gótico los seres humanos de la actualidad?
Se han hecho numerosos estudios
de las estructuras arquitectónicas góticas, se han analizado las proporciones,
las esculturas y las pinturas, pero el gótico juega con la luz y no vemos la
esencia de este estilo artístico con los ojos de la gente de su época.
La contaminación lumínica añadida
a la turistificación de las grandes ciudades, hace que los monumentos góticos
como las catedrales se iluminen por las noches y no puedan descansar. Al fin y
al cabo, hay que reconocer que son preciosas con la iluminación que se les da cuando cae el sol. Pero el gótico juega con la luz y no sabemos qué pasa con la
ausencia de luz.
Quizás los historiadores de la
Ilustración tuvieran razón. La luz es importante, tanto como si hay como si no.
De día y con luz, nos transmite integridad, perfección, armonía, proporción,
claridad, altura, y grandiosidad, pero ¿qué nos transmitiría la catedral de
Sevilla a oscuras?
Nos impondría de otra forma,
veríamos la silueta de un monstruo en la oscuridad de la noche moverse junto a
la tenue luz de la luna, veríamos las sombras oscuras de los arbotantes y de
los pináculos, la figura grotesca de las gárgolas, la Giralda reflejada en la fuente del patio de los naranjos de una forma tétrica y terrorífica... Quizás infundiera miedo en una época donde Dios y la religión
estaban a la orden del día y no existía la electricidad ni la bombilla. La
ciudad por la noche era oscura, mal oliente y tenebrosa. La Catedral era un
gigante que se contemplaría en la oscuridad con tan solo la luz de un cielo sin
contaminación.
Pérez Gutiérrez Enrique
