lunes, 28 de mayo de 2018

Ni buenos ni malos



En múltiples ocasiones el ser humano muestra su capacidad para hacer el mal como en las guerras, las torturas, el machismo, los desahucios, las palizas, la pobreza, la envidia, la avaricia, las peleas cotidianas, las mentiras, dañar sentimentalmente a otras personas, una infinidad de actitudes negativas que no controlamos desde que existimos, unos lobos solitarios que tan solo buscan su propio beneficio. Incluso en los buenos actos se oculta un interés.

El pasado 5 de mayo de este año 2018 fui a Madrid con mi familia a ver el musical del Rey León. Esta obra es un ejemplo de la infinita capacidad que tiene el humano de crear cosas increíbles y sorprender al mundo de todo corazón. 

Las voces, los disfraces, los bailes, los colores, los ritmos, la banda sonora, los aplausos del público, la agitación del corazón veinte veces más acelerada de lo normal porque no sabes a dónde mirar, a qué sonido prestarle más atención y si guardar las lágrimas o soltarlas de la emoción.

Una experiencia increíble y que hace ver que las personas aun teniendo una parte inhumana también tienen una parte humana.

Lo mismo pasa cuando ves por primera vez un monumento, una escultura, un cuadro, escuchas música, bailas, cuentan un chiste que te hace reír, una caricia, un beso, un abrazo, una broma de buen gusto, un paseo de noche, un buen desayuno por la mañana…

Las emociones positivas son los actos buenos que tenemos y solo nosotros podremos hacer que prevalezcan a lo largo de la historia por delante de las negativas.






Enrique Pérez Gutiérrez

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