En la antigua Grecia, el “Oikos”
era el conjunto de bienes y personas que constituía la unidad básica de la
sociedad en la mayoría de las ciudades-estado. El Oikos no solo era el bien
material, se incluía también al jefe, el cabeza de familia, la propia familia y hasta
los esclavos y mascotas que convivían en el marco doméstico. El concepto de casa
(Oikos) ha cambiado. Y mucho.
Ahora no pensamos tanto en los
habitantes del espacio como en el espacio en sí. Un conjunto de paredes y un
techo que nos permiten amueblar ese terreno que proclamamos nuestro, de nuestra
propiedad privada y que tanto cuidamos. El concepto ha cambiado conforme cambia
el propio concepto de lo que es el Estado. Ahora incluso vivimos en casas de
otras personas, o de entidades, pues las casas ya no pertenecen a un cabeza de
familia.
Aun así, no me gusta el
significado que ha adquirido esta palabra. La Real Academia Española dice que
una casa es un edificio para habitar. Una definición que me parece realmente
pobre. El significado de casa puede variar dentro de cada persona. Un ejemplo
de ello sería mi antigua casa, esa grande que algunos conocéis de la calle
Morsa. Esa casa donde he vivido casi toda mi infancia y adolescencia. Fuas he vivido
muchísimas cosas en esa casa. Y tengo muy buenos recuerdos. Quizás a partir de
su venta, mi concepto de casa fue cambiando. Mis padres se compraron sus
respectivos pisos y, hoy en día, sin yo darme cuenta, nunca digo que “vuelvo
a mi casa”. Siempre digo; “voy al piso de mi madre”, “este finde estoy
en el piso de mi padre”, etc.
Sin embargo, me he sentido en casa en muchos sitios. Recuerdo mucho el piso de Salamanca. Un piso cochambroso, lo más ruina posible que pudierais imaginar. Las habitaciones lamentables, con el suelo pintado. Fregar ese suelo era más complicado que conseguir plaza en unas oposiciones. Y, aun así, lo recuerdo perfecto. Los momentos que viví allí fueron perfectos. La convivencia con Manu, las tardes de cachimba y películas, las fiestas que nos montábamos, los menús que hacíamos, era genial. No era el piso de nuestros sueños ni mucho menos. Dios me libre de pintar el suelo. Pero aquello si era una casa. Al año siguiente, en Granada, el piso era mejor, una cocina más habitable, un cuarto de baño más decente, un salón increíble y unos compañeros maravillosos. Ir a molestar a Julia y a Manu era de mis pasatiempos favoritos. O tomarme un refresco en la terraza mientras charlaba con Ángela. Otra casa magnífica. Otros recuerdos que se guardan en un cajoncito del corazón.
De vuelta a Sevilla, estoy en
casa, en la casa de mis padres. La convivencia es buena. Aunque es cierto que uno ya
quiere vivir fuera. Pero de momento, se que las puertas de ellos están abiertas. La casa de mi madre es una librería. Estanterías llenas, libros en el
sofá, libros en las mesas, libros encima de la cama. Es una biblioteca con unas
vistas magníficas. Siempre me ha gustado estar rodeado de libros, es algo a lo
que le estoy super agradecido a mi madre. En cambio, la de mi padre es más
austera. Muchísimo más simple, como él. Una terraza amplia, habitaciones con
poca decoración, una televisión muy grande y una cocina muy cómoda. Me encanta
esa parte que muestra cada uno de mis padres, que, como todos, atribuyen su personalidad a
su casa.
Y es que así somos los humanos.
Sea cual sea el significado de “casa”, siempre voy a pensar que en nuestra
vida, incluso nuestros bienes materiales privados son reflejo de cómo somos.
Si yo fuera una casa, creo que
tendría dos puertas. La puerta delantera estaría frente a una calle concurrida,
un paseo lleno de bares y de locales de fiesta. Tendría una fachada bonita y arreglada,
a poder ser blanca, para apaciguar el calor del sur. Sería una casa ordenada, con la cama hecha, los cuadros
colgados rectos y los libros ordenados alfabéticamente. Tendría las paredes
aisladas y un salón amplio para recibir invitados y poder estar hasta altas
horas de la noche haciendo ruido. Al lado del salón no podría faltar una cocina
espaciosa para disfrutar haciendo pizzas caseras. La puerta trasera, daría a un
campo, o una zona tranquila, donde tendría mi porche y mi
habitación. Un lugar con silencio, donde solo se escuche lo que yo quiera escuchar.
No necesitaría una habitación grande, con una buena cama y un armario decente
estaría contento. Ah! y que tenga una escalera. Una escalera para poder hacerme mil fotos como la que muestro abajo.
Una casa, o cualquier cosa que pueda preguntar, es el reflejo de lo que querríamos ser. Nuestra personalidad,
nuestros miedos, nuestra vida. Todo. Hoy os he preguntado que cómo serías si
fueses una casa y estos han sido los resultados, aquí sois ustedes los
protagonistas:
- "Una casa luminosa, amplia y con azotea, para ver las cosas con cierta distancia y desde arriba, pero con los pies en el suelo 😊😘😘"
- "Creo que sería una casa de estilo mediterráneo con mucha luz y un patio muy grande".
- "Mi prototipo de casa sería una semi autómata (de decoración sencilla) prácticamente conectada a internet y poder hacer la mayor parte de acciones con mínimos gestos/palabras, físicamente un porche en la parte delantera de la casa y en la parte trasera un patio amplio con posibilidad de caseto/merendero, piscina y césped para el veranito. Evidentemente, casa de pueblo".
- "Una casa sin ventanas con vistas al mar."
- "Una casita de dos plantas en el campo con muros blancos de ladrillo, un jardín y una puerta turquesa."
- "Casa gótica porque me gustaría estar lo más cerca de dios🤣"
- "Mmmm, un chalecito tranquilo, dos plantas, pero no muy grande, con un jardincito pequeño pero mono. Sencillo todo, pero acogedor jeje"
- "Sería un piso bien amueblado, con mucha luminosidad, acogedora, en la que los vecinos no molestarían si haces un poco de ruido y bien situado."
- " Sería una casita de playa, de estas típicas blanquitas, con cristaleras y muchas plantitas."
- "Sería una casa estrecha, de varias plantas e iluminada de balcones repletos de plantas."
- "Luminosa, minimalista, con mucho blanco y mucho verde, con techos altos, en un piso alto, pero no muy alto por si me caigo. Con espacios amplios. A poder ser con vistas chulas a la ciudad o a la naturaleza. Que el sol dé durante todo el día por una habitación u otra."
- "Sería una casa como la de casa Tarradellas. Una masía acogedora con dos plantas espaciosa y bonita. Con un gran patio para poder jugar y pasarlo bien."
- "Casita en lo alto de una colina o cerca la playa, lleno de plantitas, una cocina grande que dé al salón para poder reunir a la gente alrededor, y el suelo de parquet y me gusta mucho la madera para decorar.
- Una casita acogedora en medio del campo con un jardín y con muchos animalitos con una chimenea para el invierno y una piscinita pa verano."
- "De una planta y con patio."
- "Seria un piso en el centro con una cocina grande donde se hace pan y entra mucha luz. Y con un póster de FIZZ EN LA ENTRADA HOSTIA."
- "Para mi sería una casa de madera entre dos montañas. Con un huerto y algo de ganado. Chimenea y un río pasando cerca."
-"Una casita pequeña pero acogedora, aunque con muchos cerrojos y difícil de entrar, cerca del mar y con una pequeña terraza a la que a veces le da el sol."
- "Sería una casa acogedora, no muy grande, cálida y compacta. Con lo básico y una pequeña terracita a nivel del suelo. No de estas futuristas ni súper modernas, pero si de las que te dan esa sensación al llegar de que por fin estás en casa y puedes relajarte. Quizás una segunda planta, pero pequeña, con chimenea."
- "De maderita, con ventanas grandes, de una planta con chimenea y en el campito🦦"
- "Sería una casa con mucha luz, grandes ventanales, un jardín amplio sin muchas cosas, una cocina muy grande, minimalista y básica"
- "Sería una casa con mucha luz y acogedora. Una casa en la que habría los domingos algo rico para comer."
-"Con una casa aparentemente pequeñita, como yo, pero inmensa en su interior. Simple, minimalista pero acogedora".
- "Puesssss no sé, quizá tendría un salón con una mesa grande de madera para reunir a la ppl y una chimeneíta bien cozzy JAJAJA."
