sábado, 3 de julio de 2021

3 de julio de 2021

 

Hoy, es tres de julio de 2021. Es sábado. El primer sábado de muchos que comienzan las vacaciones de verano y el primero de otros que tendrán un duro mes de trabajo con calor y mucho turismo en Andalucía. Para mí, es un día que termina y que ha servido para darle un último tirón a los exámenes que este año se han atrasado. Estoy cansado de estudiar como lo estará todo el mundo que esté como yo a estas alturas, pero es un tres de julio alegre. Es un tres de julio en el que solo tengo que preocuparme por los exámenes.

El año pasado, cuando empezó el mes de julio tuve que construir un muro de seguridad para aislar mis miedos a mis seres queridos. El comienzo del verano de 2020 implicaba el fin de un confinamiento y el inicio de un duro tratamiento para uno de mis seres más queridos. Tendré siempre la incertidumbre del nivel de apoyo que pude brindar. Podría haber sido más, o podría haber sido distinto. Quizás no estaba preparado para hacerlo.

Sin embargo, he aprendido que estos problemas nunca tendrán una solución absoluta. El ser humano no debería estar preparado para ser sometido a estas presiones. !Y parezco yo la víctima!

Hoy, un año después, me encuentro estudiando en la terraza. Está cayendo el Sol y estoy solo. Mi hermana está en casa de mi padre, seguramente con sus amigas y sus amigos. Mi padre está en la comunión del hijo de mi prima Elena. Y, mi madre, seguramente esté en el Mesón del pueblo, riéndose con sus amigos y sus hermanas. Joder mamá, es hora de tirar ese maldito muro, porque ya no le tengo miedo a mis pensamientos. No sé si lo habré hecho bien o mal, pero ya te ha crecido el pelo y ríes sin esforzarte. Es hora de disfrutar un poco, de pensar en el futuro, de irme a Granada y tener uno de los mejores años de mi vida. Es hora de tener esa esperanza que todo el mundo critica, una esperanza alegre, que no aprisiona, que no ahoga, que corta las cuerdas y que abre las puertas a un futuro con vida. Es hora de llorar de alegría, de no forzar las sonrisas, de tener ganas y de pasar página, de disfrutar las piscinas del pueblo, las charlas en las terrazas a la caída del sol, de los abrazos, del contacto social, de los besos, las caricias, de vivir.

 


Enrique Pérez Gutiérrez.

Solo es domingo

Hoy siento que es una noche un poco más especial. En realidad, es una noche más del año, pero te hace ser más reflexivo de lo normal. Cumplo...