Me apena entrar aquí solo cuándo lo necesito y no cuándo me apetece. Digamos que esto para mi es como el típico libro en blanco de un escritor intensito y bohemio de una película de Bertolucci, pero sin tiros y sin dramas familiares más allá de tener muchos días buenos y algunos malos. Me encuentro al final siempre en el mismo punto. No sé qué escribir, esa piedrecita del camino estaba antes de partir y estará cuándo esté de vuelta.
La realidad de un día como hoy, donde queda
mucho por hablar del mismo tema y donde parece que la disparidad de opiniones
hace que se aleje la solución mucho más que de encontrarla. Supongo que el día
de la Hispanidad para la mayoría de los hispanohablantes simplemente es un día
más en el calendario, donde algunos calmarán sus preocupaciones con fiestas y
otros aliviarán sus ansias de protestas con representaciones, que más allá del día de hoy quedarán
dispersas en este océano de palabras, discursos, escritos, podcast, tweets y
cualquier manera de expresión que se os ocurra. Pero esto también será un
porcentaje tan ínfimo de la población que hasta me da vergüenza haberle
dedicado un par de frases.
La mayoría imagino que a estas horas habrá
estado pensando qué cenar, cómo afrontar la semana, qué hacer el día de mañana
y qué hacer el día de pasado mañana. Las celebraciones nacionales no tendrían
que ser un indicativo de orgullo nacional. No sé, quizás el orgullo nacional
este año se lo tengan que llevar los hospitales. Quizás también acordarse de
las personas que han perdido su casa en la Palma, personas a las que creo que
hoy les da igual el día que sea, sea el día de la Hispanidad, sea Semana Santa
o el día del orgullo.
Pero bueno, son cosas que pasan y
que se celebran. Para mi hoy ha sido un día de limpieza, un día de esos que
estoy feliz pero que estoy fuera. Es un día que echo de menos a mi gente y mi
familia, dando igual el día que sea. Ayer no me acordaba y hoy sí. Y me prometo
en falso a mí mismo que todos los días voy a llamar, que todos los días voy a
escribir y que todos los días voy a hacer algo del palo. Y claro que me lo
prometo, igual que siempre me prometo escribir con un estilo super culto y
catedrático. Pero cada vez me doy más cuenta que el trasmitir no es escribir
mejor, sino llegar mejor, y que estar fuera no es escapar, sino aprender a
echar de menos, pues mientras más viejos seamos más recuerdos tendremos, más
gente conoceremos y más gente dejaremos. Que, llega un momento donde la vida te
quita más cosas de las que te da, pero todavía no estamos en esa etapa, falta
mucho. Y para qué voy a buscarle un sentido a algo cuando al fin y al cabo es
buscar problemas que no existen.
¡Pero oye! Parece que estoy como triste o como super intensito, no penséis eso, estoy a gusto, dando un paseo y pensando que me voy a hacer de cenar esta noche y qué me haré de almorzar mañana. La vida al final es el tiempo que transcurre mientras vas pensando qué vas a comer mañana para no comer lo mismo que ayer.
Enrique Pérez Gutiérrez
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